










Dirección: Darío Argento
Producción: Claudio Argento, Darío Argento, Giulia Marletta
Guión: Jace Anderson, Walter Fasano, Adam Gierasch , Simona Simonetti
Música: Claudio Simonetti
Reparto: Asia Argento, Cristian Solimeno, Moran Atias, Udo Kier
Asia encarna una curadora de un museo romano a donde llega una misteriosa urna, que tras ser abierta libera a tres demonios y al espíritu de Mater Lacrimarun, quien desata un apocalipsis romano que solo la curadora con la ayuda de su difunta madre (quien murió tratado de detener a Mater Suspiriorum con sus enormes poderes de bruja blanca…¿Por qué lo logro una simple bailarína y ella no?, ni idea) que obra como si fuese un hada madrina, y ayuda a su pequeña en el dominio de sus inexplorados poderes para detener a la hermosa bruja suprema.
Visualmente no posee nada de sus antecesoras y vicia en el gore crudo y típico, además de rebosar la pantalla con brujas pseudogóticas, perversas e ineptas; además pierde el aire bizarro y misterioso, con una Mater Lacrimarun encarnada por la hermosa Moran Atias que hace unas pocas apariciones en el filme con total mediocridad e insipiencia sin lograr superar al breve cameo de Ania Pieroni en tal rol en el ya aquel ya lejano año 1980 en Inferno; el giallo brilla por su ausencia, con un suspenso premeditado y mediocre, donde la residencia de la bruja no posee protagonismo alguno salvo en el final que se desarrolla en unas catacumbas horrendas (carentes del preciosismo de los escenarios de Suspiria e Inferno) bajo la misma; y ni hablar del final, con un desenlace tonto y que parece escrito por un retrasado mental (¿será que la edad le esta dando ya duro a la mente de Darío?).
Simplemente pésima, predecible, aburrida y decepcionante de principio a fin, lo único destacable es una buena banda sonora compuesta por el exGoblin Claudio Simonetti.

















